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sábado, 9 de agosto de 2014

"La única manera de trabajar que sé es dándolo todo"





Los actores Carlos Hipólito y Luis Merlo son los protagonistas absolutos de la comedia "El crédito", de Jordi Galcerán. Se representó anoche en el teatro Palacio Valdés y hoy y mañana la función podrá verse en el teatro Jovellanos de Gijón. La comedia fue uno de los éxitos de la temporada pasada en Madrid. "Volveremos este otoño", promete Luis Merlo, que atiende la llamada de LA NUEVA ESPAÑA minutos antes de comenzar un doblete en Vitoria. "Esta noche hacemos dos funciones, pero mañana [por hoy] estaremos en Avilés", añade Merlo, heredero de una familia de artistas de primera envergadura. "No conozco otra manera de trabajar que dándolo todo", asegura.
 
Y lo da todo sobre la escena. "El crédito" es una comedia que comienza cuando el director de un banco deniega un crédito a un cliente. Hipólito es el director y Merlo, el cliente. "Un hombre muy inteligente que reacciona ante la negativa de una manera extraordinaria", anuncia el popular actor madrileño. La reacción del personaje de Merlo no tiene nada que ver con la violencia, pero el resultado familiar inquieta de la misma manera. "Carlos Hipólito cree que está todo atado y bien atado y descubre que no es así", señala Merlo. 

El actor madrileño participa en "El crédito" "primero por trabajar con Carlos Hipólito, que es una referencia para los actores de mi generación", asegura Merlo. "Después vino el texto y también trabajar en un nuevo proyecto de mi hermano Pedro Larrañaga", reconoce Merlo. Larrañaga es uno de los productores de teatro con mayor éxito de España, es el director del teatro Maravillas, que es el odeón al que regresará la comedia de Galcerán en cuanto termine la gira veraniega. 

La propuesta de Galcerán "es perfectamente verosímil", asegura Merlo. "Los espectadores se identifican con cualquiera de los dos personajes", asegura. "Y es normal, mi personaje llega a pedir un crédito con la creencia de que la palabra dada sirve como contrato", explica.

jueves, 7 de agosto de 2014

"No hay acto que justifique tantísima crueldad por parte del pueblo israelí"

Luis Merlo.

El actor Luis Merlo, que está de gira en Euskadi con la obra "El Crédito", reivindica su derecho como ciudadano a alzar la voz contra decisiones gubernamentales que rechaza y advierte de que el Gobierno del PP no va a conseguir silenciar ni a los ciudadanos ni al sector cultural. "Es increíble la manía que nos tiene a los actores", lamenta. Merlo no es nuevo en el negocio. Tras más de treinta años saltando de teatro en teatro y conquistando al público con sus afamados papeles televisivos en "Aquí no hay quien viva" y "El Internado", conoce bien el gremio. Afirma que en las actuales condiciones, "castigados con el IVA cultural más alto de Europa, es muy difícil, casi un milagro, crear proyectos meditados, solventes y maduros". Además de repasar la complicada coyuntura que atraviesa la profesión, lamenta "el sufrimiento y la poca felicidad que percibe entre la sociedad".  En su conversación con el diarionorte.es se ha detenido también a censurar la masacre en Gaza. En este asunto, a su juicio, no caben medias tintas: "No hay acto que justifique tantísima crueldad por parte del pueblo israelí", sentencia.

En la obra que estos días exhiben en los teatros de las tres capitales vascas interpreta a un hombre que pide un crédito y no se lo conceden. Se trata de una situación muy común hoy en día, ¿usted la ha vivido?
Sí claro, eso nos ha pasado a todos. Es la excusa de Jordi Garcelán para crear una comedia desternillante. Consigue convertir en comedia algo poso susceptible de serlo. Le niegan el crédito porque el único aval con el que cuenta es su palabra. Entonces el lanza una amenaza al director de la sucursal, amenaza que nada tiene que ver con la violencia y que nadie se espera. Se genera a partir de ese momento una situación completamente verosímil pero completamente disparatada. Es cierto que se incluyen referencias al presente, por la situación con la que comienza la obra, pero no trata de la crisis, trata de un viaje de dos personas.

Entonces no es una comedia banal, deja poso e invita a la reflexión, ¿no?
Es una comedia con contenido, a mí nunca me ha gustado la comedia de burla sino la que contiene cierta inteligencia. Y ésta lo es. La mejor prueba es que es muy difícil que a un actor por una comedia le den un premio tan prestigioso como el Valle Inclán que ha recibido Carlos Hipólito.

¿Aprovechan para criticar a la banca?
La banca siempre es criticable pero no se centra en eso. La reflexión final es que nos empeñamos en planificarlo todo sin contar que la vida también tiene planes para nosotros. El personaje de Carlos Hipólito cree que lo tiene todo bajo control y de repente llega una persona y se lo desmonta.

Dados los tiempos difíciles que vive la sociedad, ¿se busca lograr una catarsis en el espectador, que la butaca se convierta en el diván del psicólogo?
Pienso que la literatura, el cine, cualquier tipo de comunicación no puede dejarte indiferente. De esta función la gente sale habiendo reído mucho y con mucha energía y sale hablando de la obra y continúa hablando de la obra. La función se alarga, no acaba cuando baja el telón.

Se le echa de menos en la televisión. ¿El sentimiento es recíproco ?¿Añora usted la pequeña pantalla?
Hay un momento, sobre todo ya a mi edad, en que hay que elegir. He sido muy feliz haciendo Aquí no hay quien viva, haciendo El Internado pero no podía ni he querido nunca dejar mi carrera de teatro. Y sí lo añoro, pero después de esos dos personajes tan bonitos solo haré televisión cuando considere el proyecto que me ofrecen es tan atrayente como los de esas dos series.

¿Qué es lo mejor y qué es lo peor de trabajar en televisión?
En un teatro, aún en uno grande, llegas a mil y pico personas. Con la televisión una noche te pueden llegar a ver, seis, siete, ocho millones de personas. Eso es hermoso. Y más con un personaje como Mauri, que ha generado una percepción muy distinta con respecto a las personas que tiene una elección sexual diferente a la de la mayoría. Contribuir a eso también ha sido muy bonito. En cuanto a lo peor, vivir situaciones muy estresantes para poder compaginar dos medios que se enfrentar en los horarios. Solo hay una fórmula para combinar el plató y las tablas y consiste en robarle horas al sueño. Dormía en el coche, en los viajes. Llego un momento en que sentía que no estaba rindiendo ni en un sitio ni en otro. Hoy en día no se puede quejar uno porque tenga trabajo pero, tanta prisa, esa sensación de que no llegabas, no la quiero repetir.  Haré televisión cuando no esté haciendo teatro.

La televisión está al alcance de todo aquel que pueda permitirse un aparato, pero consumir cine o teatro se han convertido en un lujo debido a su elevado precio. ¿Se está maltratando a la cultura con las últimas medidas adoptadas como la subida del IVA?
Hay datos objetivos indiscutibles. El del IVA cultural español confrontado con el del resto de Europa, incluso con el de Grecia, lleva a una única reflexión: aquí pasa algo. Loa actores, como todos los gremios, nos adaptamos a tener que ganar menos como lo estamos haciendo. Pero lo que es muy difícil, con un IVA cultural del calibre que tenemos, es ofrecer un teatro como, por ejemplo, el de Larrañaga. Crear proyectos muy meditados, solventes, con madurez es verdaderamente difícil en esas condiciones, casi un milagro. Hay todo un entramado inmenso dentro del mundo de la cultura, en el que incluyo al espectador, afectado por esas medidas.

¿Qué consecuencias tiene para la sociedad que se consuma menos cultura?
Puede parecer muy frívolo mi comentario, pero yo lo que veo es muy poca felicidad en la sociedad. Muy poca alegría. Recuerdo un comentario de un amigo economista que me dijo hace poco que los mendigos cada día van mejor vestidos. Uno puede aceptar y asumir que está viviendo en un país en crisis pero lo que no se puede hacer es proselitismo de cara a unas nuevas elecciones diciendo que empezamos a mejorar. Seguimos estando mal.

 ¿Más allá del entretenimiento, el teatro, el arte, la cultura tienen alguna misión?
Conmigo sí ha cumplido una misión. Han conseguido un cambio. A mí me han despertado un deseo, el de ser mejor persona y me provoca inquietudes; darme cuenta que vivo en sociedad y tengo compromisos como ciudadano hacia ella y debo colaborar. A mí todo eso me lo ha dado la sensibilidad de la cultura, la sensibilidad del arte. No solo sirve para disfrutar, pasar un buen rato. La definición de cultura que manejan algunos políticos es muy limitada. La subestiman y la frivolizan. No se entendería el mundo de igual forma si no tuviéramos la música que podemos escuchar, la pintura que podemos ver, la literatura que podemos leer y todo eso es arte y cultura. El arte tiene nunca ventaja maravillosa, no tiene ideología. Uno se emociona con la música independientemente del partido político en el que milite o al que vote, pero esa música necesita de ser creada a base de cierto apoyo porque el músico también come, paga la luz y le lleva tiempo y esfuerzo el componer. No lo hace solo por amor al arte. Yo no tenía muy clara la repercusión de lo que estaba haciendo, porque me parecía pretencioso hasta pensarlo, pero una mujer se me acerco un día después de una función y me dijo: "te doy las gracias. Hace dos años una persona muy querida para mí se mató en un accidente de tráfico y es la primera vez que me he reído desde entonces". Eso es algo muy importante y eso es apolítico.

No le hemos visto entre los firmantes del Comunicado de la Cultura contra el genocidio palestino, que ha desencadenado un aluvión de reproches por parte del lobbie judío de Hollywood. ¿No lo ha suscrito?
No, pero estoy aterrorizado. No hay justificación posible. Yo comprendo que el Holocausto fue uno de los hechos del siglo XX más cruentos pero ya está bien. ¡Es terrorífico! No hay acto que justifique tantísima crueldad por parte del pueblo israelí.

En esta como en otras ocasiones en las que el mundo de la cultura se ha posicionado sobre un tema de actualidad le han llovido las críticas. Les acusan ciertos dirigentes populares de inmiscuirse en asuntos ajenos a su trabajo. ¿Cómo le sientan estos comentarios?
¡Cómo se puede decir eso y quedarse tan tranquilo! Es algo que me asombra. Una de las personas que lo dijo que fue Esperanza Aguirre. Recuerdo que declaró que no le pagan para que la critiquen. Mire señora, miren señores, les pagan para que les aplaudan o les critiquen, como los actores, porque trabajamos, ellos para el ciudadano y nosotros para el público. Pero hay una diferencia abismal entre nuestro trabajos: el nuestro no tiene repercusiones personales para el país, el de ellos sí. ¡Es asombrosa la manía que nos tiene los políticos del PP a los actores! Yo además de actor soy ciudadano y como tal tengo derecho a opinar sobre lo que me dé la gana. No nos van a callar ni a los unos ni a los otros. Tengo todo el derecho a opinar y ustedes, por su mayoría absoluta, a hacer lo que quieran pero no tienen derecho a intentar silenciarnos.

lunes, 16 de junio de 2014

«La crisis que vivimos ha creado muchos dramas a ras de suelo»

Luis Merlo protagoniza 'El crédito' junto a Carlos Hipólito desde el martes hasta el jueves en el teatro Isabel la Católica 

El madrileño Luis Merlo (1966) es uno de los actores de la saga Larrañaga-Merlo, pero hace mucho tiempo que se ganó el reconocimiento del público por la excelencia de su trabajo. Alterna teatro y televisión, aunque últimamente está más vinculado a las tablas. Desde el próximo martes hasta el jueves, presenta en Granada junto a Carlos Hipólito la obra 'El crédito', original de Jordi Galcerán.


La obra que usted protagoniza se ha convertido en un fenómeno social y ha ocupado muchos minutos en las tertulias de economía y política. ¿Por qué cree usted que se ha producido esta situación?
Porque parece que hemos conseguido conectar con el público, que llega al teatro, se sienta en su butaca y ve a unos personajes y una historia con la que se identifica. Esto ha producido mucho 'boca-oreja' que nos ha beneficiado grandemente. La crítica y el público han sido muy cariñosos con nosotros, Carlos ha ganado el premio Valle Inclán de teatro por este personaje...

¿Cuál es el punto de partida de 'El crédito'?
Una situación muy común en los últimos tiempos: un hombre llega a una oficina bancaria a pedir un crédito sin otro aval que su palabra. El director de la oficina necesita más garantías. A partir de ahí, se genera una situación en la que dos personajes que a priori son antagonistas acaban haciendo un viaje juntos.

¿Fue precisamente esa normalidad en el planteamiento lo que le atrajo del personaje?
Sí, y también un texto muy inteligente, muy bien construido por parte de Jordi Galcerán. Y por supuesto, me atraía enormemente la oportunidad de trabajar con Carlos, algo que no se había producido hasta ahora en mis muchos años de carrera. Este personaje tiene la ventaja de que no sabemos nada de él. Los actores nos ponemos a veces muy pesados porque queremos saberlo todo a propósito de nuestro 'alter ego' temporal para poder componerlo, pero de este no sabemos ni para qué quiere el crédito, con lo que me dio la oportunidad de moldearlo a mi gusto.

A tenor de las críticas recibidas, parece que ese encuentro está teniendo un feliz resultado.
Sin duda. Creo que ambos hemos buscado en nuestras interpretaciones la riqueza emocional. En la propia vida y en la escena, los personajes que viven al límite, como estos dos, son los más golosos para el actor porque permiten exponer un abanico muy amplio de sentimientos en dos horas.

En definitiva, 'El crédito' es una radiografía de la historia más reciente de nuestro país...
No solo de nuestro país, sino del mundo entero, desafortunadamente. Hay muchas personas que han pasado y pasan necesidad económica, pero también hay muchas personas que parecen tenerlo todo, como el personaje de Carlos, y en realidad están vacíos por dentro. Esta situación de crisis ha creado muchos pequeños o grandes dramas a ras de suelo, al nivel de la calle.

¿Cuál es la reacción del público?
Muchas personas hablan con nosotros tras la función o cuando he mos coincidido con ellas en algún lugar, y nos dicen que les hemos divertido y les hemos hecho pensar. En general, siempre he creído que si uno ve una película, una obra de teatro, lee un libro o mira un cuadro y tras verlo queda igual que antes, el arte no ha cumplido con su función.

Debe ser una sensación muy estimulante para usted, en su doble faceta de protagonista y coproductor.
Efectivamente. Siempre hemos buscado producir textos que lleguen al gran público, y en este caso lo hemos conseguido. También tengo claro que si siempre acertáramos y ganáramos dinero, las obras no las produciríamos nosotros, sino el Banco de Santander.

De todas formas, este crédito está teniendo un largo plazo de amortización...
Sí, la verdad es que tras una larga temporada de éxito en Madrid estamos realizando una completa gira por el sur y el este de España. Ahora, después de Granada, pararemos un poco, iremos a las fiestas del norte de España a lo largo del verano y luego volveremos a Madrid. Es un crédito en el que nos dejamos día a día parte de nosotros mismos, pero la amortización merece la pena.

En una ocasión, su hermana Amparo nos dijo que el teatro es el lugar natural de estar para un actor.
Y yo no puedo estar más de acuerdo. Ir a teatros como el Isabel la Católica de Granada y defender este texto le reconcilia a uno con esta profesión, a veces tan dura. Esperamos que el público granadino nos acompañe en estos días de fiesta para ellos.
 
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martes, 10 de junio de 2014

Luis Merlo acude al estreno de la obra de teatro 'El Nombre'


Varios actores famosos se dieron cita ayer en Madrid para asistir a la presentación de la obra de teatro “El nombre”, en la que actúan Amparo Larrañaga, Jorge Bosch, César Camino, Kira Miró y Antonio Molero. 

Junto a ella han querido estar, dandole todo su apoyo, su hermano Luis Merlo y su cuñada Maribel Verdú, casada con Pedro Larrañaga. Ambos posaron con varios amigos. En el caso de Merlo, se dejó fotografiar con Tristán Ulloa y Antonio Resines.


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sábado, 31 de mayo de 2014

“Celebré mi primera comunión en el mismo escenario en el que luego estrené ‘Calígula”


“Mi vida es el teatro porque ha sido mi lugar de juegos. Yo siempre digo que soy un niño del teatro porque celebré mi primera comunión en el mismo escenario en el que luego estrené ‘Calígula’, que fue mi espaldarazo profesional sobre las tablas”. 

Estas palabras sintetizan muy bien cualquier presentación que pueda hacerse de Luis Merlo (Madrid, 1966). Descendiente de una de las grandes sagas de actores del país -es hijo de Carlos Larrañaga y María Luisa Merlo y hermano de Amparo Larrañaga-, su vida ha estado vinculada de forma irremediable a los escenarios. 

Mañana domingo 1 de junio llega a Almería con su última función bajo el brazo. Se trata de ‘El crédito’, una comedia que protagoniza junto a Carlos Hipólito. Escrita por Jordi Galcerán y dirigida por Gerardo Vera, la obra comienza a las 20.30 horas en el Auditorio Maestro Padilla de la capital. 

 La propuesta sienta frente a frente a un director de banco y su cliente. “Es la historia de dos personajes que se unen en un periplo motivado por la crisis, aunque no es una función sobre la crisis. Galcerán dijo una cosa que a mí me gusta mucho: ‘Espero que la crisis pase pronto y mi función no pase nunca”, contó ayer Merlo en una entrevista en la Cadena SER Almería. 

“Trata de lo que nos conecta con el teatro, la literatura y el cine: el ser humano y lo débiles y frágiles que somos. Está escrita en clave de comedia y nos han pasado cosas muy bonitas haciéndola”, expresó. 

Según desveló, entre esas cosas bonitas destaca el hecho de que el público “enferma literalmente de la risa”. “Y digo enferma porque hemos tenido anécdotas de ‘ay que me meo, que me meo’ y tener que salir la señora corriendo del patio de butacas”, apuntó. 

Dos perdedores
Aunque a priori Luis Merlo desempeña el rol positivo pues encarna al cliente y no al banquero, a la hora de la verdad los dos representan esa dualidad que tienen todas las personas. “Hay un momento en que no se sabe quién en el bueno, en el fondo son dos perdedores. Lo que pasa es que mi personaje sabe que es un perdedor y el de Carlos Hipólito no. Éste tiene los planes en su sitio y de repente todo se desbarata por una anécdota. Y esa es la chispa y el ‘macguffin’ de Hitchcock, lo que hace que de repente la función suceda”, indicó.

A su juicio, los cambios que se producen en los dos personajes resultan totalmente verosímiles, una cuestión que es posible porque autor y director han alcanzado la ansiada verdad escénica. “El público en vez de pensar ‘qué buen actor’, dice ‘ay, pobrecito lo que le pasa’. Está viendo al personaje, no al actor que lo interpreta”, señaló.

A lo largo de su trayectoria, Luis Merlo ha hecho fundamentalmente teatro, aunque también ha robado horas a su sueño para trabajar en televisión en papeles tan populares como el de Mauri de ‘Aquí no hay quien viva’. “Si esas pocas horas de sueño las hubiese empleado en hacer cine, que me salió y bastante, habría perdido mi buen humor”.