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sábado, 23 de enero de 2016

Entrevista con El Mundo

A PRIMERA VISTA Una torre de muecas con voz de tórax surge de entre la sombra y empieza a hablar. Es un hombre a punto de los 50 años y todo apunta a una vida de medio siglo. Luis Merlo para creerlo / Es el ramal de una estirpe de actores, de un árbol genealógico como un bosque animado donde los domingos la familia iba de excursión a la ficción / Nunca dejó de nacer en el teatro, donde nos venga con El crédito. Y siempre volverá a la tele, ay La que se avecina / Multiplica el verbo, hace yoga y duerme mejor que cuando vivía el sueño de no dormir / Es un tipo ileso de sus excesos, pero no de sus restos. Sólo había que preguntar...

1- ¿Hay que Merlo para creerlo?
¡Hay que Merlo! Así me llama mi cuñada Maribel Verdú: 'Ha venido Merlo para creerlo'. Siempre hay que Merlo todo para creerlo.

2- Una familia de actores, ¿cómo sabe que se quiere?
Ja, ja... Porque, por fortuna, las cosas importantes no se verbalizan. Hechos son amores. Mi familia se crió en absoluta liberalidad cuando aún mandaba un señor de Ferrol. Cerca de mí estuvo la literatura, la libertad de expresión... Ah, eso sí, encontrarles era difícil. Eran muchos y no pidieron permiso. Yo tuve una familia cósmica porque tuve todos los astros: abuelastra, padrastro, madrastra... Somos cósmicos.

3- ¿Hay que estar loco para estar cuerdo?
A veces la locura me ha pasado factura, pero la cordura también. La cordura está contagiada de cobardía, que dos y dos siempre deben ser cuatro. Cuando eso sucede nos apartamos de lo inexplicable de la vida.

4- ¿Por qué hace nueve temporadas usted rechazó estrenar La que se avecina y ahora se compra un piso en esa serie?
Porque para tener una vida rica no hay que aferrarse a las opiniones. Aferrarse a las opiniones es tener miedo a la muerte. Yo no estoy nada aferrado a mis opiniones.

5- Si usted petó un día con tanto teatro y televisión a la vez, ¿por qué vuelve ahora al riesgo del abismo?
Porque a los treinta uno debe hacer más cosas. Ahora, con trabajar, tengo. Y llegar a casa, leer, comer sano... Y acariciar a mis perros, recogidos de la calle. El personaje más adecuado para mí sería un vagabundo que ha encontrado un rincón donde meterse. Yo de joven era un señor con una bolsa que decía 'ya veré dónde duermo hoy'. Es una pena, porque no es que haya dejado el alcohol, es que el alcohol me ha dejado a mí. El sentido de la medida no ha sido el mejor de mis sentidos; cuando algo me ha gustado, como el alcohol, lo he hecho sin contención. Me lo bebí todo.

6- ¿Cómo se devuelve El crédito?
Me remito a mí, y no porque sea un ególatra, que lo soy, sino porque necesito comprender qué quiero como espectador, que es olvidarme de lo que le pasa a Luis. Un deseo del ciudadano es reírse y descalificar a los poderes fácticos, como la Banca.

7- ¿Qué es la que se avecina sin cursiva?
Se avecina que los políticos tienen que volver a aprender a escuchar.

8- Veinte españoles ricos tienen tanto dinero como 14 millones de pobres y la desigualdad ha crecido aquí 10 veces más que en Europa. ¿A quién enriquece la pobreza?
A los ricos. Un amigo me dijo que los mendigos van cada vez mejor vestidos. Que desaparezca una clase media con ciertas comodidades es una catástrofe. Los productos caros se han seguido vendiendo, o sea, que la pobreza hace ricos sólo a unos.

9- Ya que todo el mundo se pregunta por la sexualidad de todo el mundo, dígame, ¿España de qué condición sexual es?
España es afortunada y sanamente bisexual.

10- Cuénteme aquella vez en que hubo que Merlo para creerlo...
Haciendo de Calígula, salían los patricios, yo los paraba y les daba una arenga existencialista. Un día que yo estaba muy cansado, salen los patricios, los paro y pienso: '¿Cómo me llamo, qué hago aquí, quiénes son éstos? Yo me voy'. Y me fui. Salí, me paró el regidor y me dijo: ¿Dónde vas?' y le dije: '¡A mi casa!'. Entré en razón, salí y, por honestidad y morro, le rogué al público que me dejara volver a empezar la escena. Me dieron un aplauso y salí. Volvieron a entrar los patricios, volví a poner la mano y volví a no saber dónde estaba. Pensé: '¿Y cómo le digo a esta gente que me he vuelto a equivocar?'. Y les solté un rollo de Roma hasta que enganché. ¡Horrible!

11- ¿A quién le gustaría olvidar?
A gentes de mi pasado que no olvido y no podré volver a ver. El dolor es bastante inútil y estéril. Nace y se queda en mí. Olvidar a los queridos que se han ido definitivamente.

12- ¿Prefiere cumplir 50 años o medio siglo?
Ninguna de esas dos cosas tan desagradables, ja, ja... Ya no podemos doblar. (Bueno, denos tiempo) Ja, ja... Hasta los cuarenta y tantos, piensas ¿por qué no voy a vivir 90? Pero ya 100... Multiplicar por dos se ha terminado en nuestras vidas.

(+1) ¿Y usted qué me respondería si se atreviera?
Nada.

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