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sábado, 31 de mayo de 2014

“Celebré mi primera comunión en el mismo escenario en el que luego estrené ‘Calígula”


“Mi vida es el teatro porque ha sido mi lugar de juegos. Yo siempre digo que soy un niño del teatro porque celebré mi primera comunión en el mismo escenario en el que luego estrené ‘Calígula’, que fue mi espaldarazo profesional sobre las tablas”. 

Estas palabras sintetizan muy bien cualquier presentación que pueda hacerse de Luis Merlo (Madrid, 1966). Descendiente de una de las grandes sagas de actores del país -es hijo de Carlos Larrañaga y María Luisa Merlo y hermano de Amparo Larrañaga-, su vida ha estado vinculada de forma irremediable a los escenarios. 

Mañana domingo 1 de junio llega a Almería con su última función bajo el brazo. Se trata de ‘El crédito’, una comedia que protagoniza junto a Carlos Hipólito. Escrita por Jordi Galcerán y dirigida por Gerardo Vera, la obra comienza a las 20.30 horas en el Auditorio Maestro Padilla de la capital. 

 La propuesta sienta frente a frente a un director de banco y su cliente. “Es la historia de dos personajes que se unen en un periplo motivado por la crisis, aunque no es una función sobre la crisis. Galcerán dijo una cosa que a mí me gusta mucho: ‘Espero que la crisis pase pronto y mi función no pase nunca”, contó ayer Merlo en una entrevista en la Cadena SER Almería. 

“Trata de lo que nos conecta con el teatro, la literatura y el cine: el ser humano y lo débiles y frágiles que somos. Está escrita en clave de comedia y nos han pasado cosas muy bonitas haciéndola”, expresó. 

Según desveló, entre esas cosas bonitas destaca el hecho de que el público “enferma literalmente de la risa”. “Y digo enferma porque hemos tenido anécdotas de ‘ay que me meo, que me meo’ y tener que salir la señora corriendo del patio de butacas”, apuntó. 

Dos perdedores
Aunque a priori Luis Merlo desempeña el rol positivo pues encarna al cliente y no al banquero, a la hora de la verdad los dos representan esa dualidad que tienen todas las personas. “Hay un momento en que no se sabe quién en el bueno, en el fondo son dos perdedores. Lo que pasa es que mi personaje sabe que es un perdedor y el de Carlos Hipólito no. Éste tiene los planes en su sitio y de repente todo se desbarata por una anécdota. Y esa es la chispa y el ‘macguffin’ de Hitchcock, lo que hace que de repente la función suceda”, indicó.

A su juicio, los cambios que se producen en los dos personajes resultan totalmente verosímiles, una cuestión que es posible porque autor y director han alcanzado la ansiada verdad escénica. “El público en vez de pensar ‘qué buen actor’, dice ‘ay, pobrecito lo que le pasa’. Está viendo al personaje, no al actor que lo interpreta”, señaló.

A lo largo de su trayectoria, Luis Merlo ha hecho fundamentalmente teatro, aunque también ha robado horas a su sueño para trabajar en televisión en papeles tan populares como el de Mauri de ‘Aquí no hay quien viva’. “Si esas pocas horas de sueño las hubiese empleado en hacer cine, que me salió y bastante, habría perdido mi buen humor”.

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