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jueves, 20 de octubre de 2011

Hay actores mucho mejores que yo que están repartiendo pizzas en la calle


Afirma que el teatro le genera un subidón de adrenalina y hoy lo volverá a sentir en el escenario del Nuevo Teatro Circo de Cartagena

El actor Luis Merlo actúa esta noche en Cartagena.


A punto de aterrizar en Cartagena, ciudad a la que ha traído prácticamente todas las obras de teatro que ha hecho, Luis Merlo toma aliento para atender a esta redacción con la misma amabilidad que si habláramos con Mauri, su personaje en la popular serie de televisión Aquí no hay quien viva.

Usted ha hecho, sobre todo, teatro, aunque también ha trabajado en televisión y ha hecho algo de cine, pero muy poco, ¿se considera un animal del teatro, en el buen sentido de la palabra?
No sé cuál es el adjetivo adecuado, pero sí, mi vida ha sido, es y será el teatro y ahora más. Desde Los 80 son nuestros hace 23 años, he hecho teatro y más teatro. Mis hermanos y yo tenemos nuestra propia productora y nuestra sala en Madrid, el Teatro de Maravillas, y ahora queremos abrir dos más. La producción está en nuestras manos y elegimos el equipo humano y artístico. El escenario es la última verdad del actor. En el cine una vez que has hecho el trabajo, dependes del montador. Un trabajo mal montado puede ser una catástrofe y, al revés, un mal trabajo si se monta bien puede ser pasable. Pero en el escenario hay que conseguir que cada representación parezca la primera y que tenga frescura. Producir un cuadro nuevo todos los días. El teatro me genera un subidón de adrenalina que no se puede comparar con nada.

¿Por qué ha hecho tan poco cine?
Me han llamado poco. Cuando hacía Aquí no hay quien viva y lo compaginaba con el teatro, recibí varias ofertas para el cine, pero no tenía horas, me faltaba día.

¿No está un poco harto de que la gente lo identifique con Mauri o con Héctor, su personaje en El Internado?
No, no. No me importa en absoluto. Me encanta que la gente sea feliz con algo que ya he hecho mientras yo sigo con mi carrera. ¿Cómo voy a quejarme teniendo trabajo? Hay gente mucho mejor que yo que está repartiendo pizzas por la calle.

¿Le ha condicionado en su carrera el ser hijo de Carlos Larrañaga y María Luisa Merlo?
Para mi carrera ha sido una ventaja, pero en mi vida personal me hubiera gustado disfrutarlos más siendo niño, pero teníamos horarios que no cuadraban. Hasta que tuve once años no existía el día de descanso, que le costó la cárcel a más de uno. He conseguido muchas ventajas y, sobre todo, ser visto por mí mismo. Hice mi Primera Comunión en el mismo escenario donde años después estrené Calígula, en el teatro Bellas Artes de Madrid. Conocí la libertad en una España recortada de libertades. En aquella España la sociedad teatral vivía de una forma más liberal que el resto. Hoy los jóvenes tienen mucho miedo al fracaso una vez que han triunfado. Yo en casa viví épocas de mucho trabajo y otras de no tanto. Así que superé eso de vivir pendiente de una llamada.

¿Cuál es el mejor consejo que le dieron sus padres?
Mi madre estaba de gira en México y mi padre había rehecho su vida con Ana Diosdado. Fui a pasar una temporada con mi abuelo, el actor Ismael Merlo, y me quedé cuatro años. Me dijo: «Fórmate, habla idiomas, estudia y baila».

¿Qué mensaje esconde Tócala otra vez Sam?
Se trata de una obra maestra de Woody Allen, que es un filósofo de la carcajada. La obra plantea el éxito social, el vivir para fuera o para dentro de uno mismo, habla del amor, de Dios, de las relaciones entre hombres y mujeres…

¿Qué película me recomienda?
Me encanta el cine, pero desde hace año y medio el piano me absorbe mucho tiempo, pero por ejemplo, El discurso del Rey, que es una pequeña obra de arte.

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